Se encuentra usted aquí

Integración necesaria

Por Diego Rodríguez De Marco*

En la ciudad de Córdoba, existen tres ­instrumentos que deberían ser articulados para facilitar el acceso y la comprensión del gasto público en toda su dimensión: el Plan de Metas de Gobierno, el presupuesto y la contabilidad.

El primero –nacido de la fuerza de la so­ciedad civil– permite al Ejecutivo municipal plasmar en metas su plan de gestión y rendir cuentas a los vecinos de ello.

El presupuesto se puede expresar como 
la cuantificación financiera de un plan de ­acción, y la contabilidad, como el registro de todas las operaciones presupuestarias, eco­nómicas y financieras; en este caso, de la ­Municipalidad.

Durante la gestión actual, se implementó el primer Plan de Metas, pero lamentablemente, al no estar relacionado con el presupuesto, no se cuenta con una cuantificación económica de dicho plan.

El presupuesto no expresa metas, planes ni mediciones físicas en sus programas; sólo una codificación de estos. El Plan de Metas posee estos últimos datos, pero no la cuantía financiera.

De forma adicional, los programas expresados en el presupuesto tampoco son fáciles de identificar en el Plan de Metas. La unificación de estos documentos posibilitaría, a priori , obtener un presupuesto por programas. Este es un importante aspecto para tener en cuenta, dado que permitiría al ciudadano identificar con claridad lo que se va a hacer, tanto en términos físicos como financieros.

En materia presupuestaria, durante estos cuatro años se dictaron las ordenanzas 12.206, de Presupuesto Plurianual, y 12.210, de Responsabilidad Fiscal y Reglas Macro-fiscales. La primera presenta la planificación del gasto para más de un ejercicio y la segunda establece límites al accionar financiero y de gestión del municipio, como por ejemplo los tan mencionados valores topes a los gastos en personal.

Si bien estas normativas implican un importante avance, en materia contable se encontraron algunas inconsistencias con otras normas vigentes. Un claro ejemplo es que la ordenanza 12.210 indirectamente exige una etapa de registración no contemplada en la ordenanza de contabilidad 5.727, de 1970.

Uno de los aspectos más importante que surge de esta diferenciación –junto con la determinación del resultado del ejercicio– es la medición de la deuda municipal, motivo de amplios debates en el marco electoral. Además de estos aspectos normativos, que afectan la registración contable, representa un problema la obsolescencia tecnológica. Los sistemas informáticos, según fuentes del propio municipio, son obsoletos, no permiten obtener información oportuna ni de calidad y atentan para la rendición de cuentas a la sociedad.

Es un verdadero desafío para la próxima gestión municipal implementar un sistema 
de administración financiera integral, que armonice su presupuesto anual y plurianual al Plan de Metas, renueve y unifique normativas, brinde coherencia a la imputación contable y promueva la renovación de sus sistemas informáticos. Todo esto a fin de lograr una buena gestión municipal y, por supuesto, un fácil y claro acceso a la información para los ciudadanos.

Su implementación no sólo recaería en la decisión política del futuro intendente y su equipo, sino también en toda la estructura del municipio, dado que a la larga los otros grandes protagonistas de los cambios son los recursos humanos.

*Miembro del Grupo de Trabajo  de Seguimiento Presupuestario  de Nuestra Córdoba.

Columna de opinión publicada en La Voz del Interior el 11/09/2015.

Añadir nuevo comentario

3 + 3 =
Solve this simple math problem and enter the result. E.g. for 1+3, enter 4.